He vuelto a ser una máquina, la realidad del mundo me lleva a ser frío, a ser una máquina aunque mis instintos
más banales me recuerdan que aun soy un
humano en el interior, aun así, vuelvo a lo de antes, a no más que actuar por simples
impulsos, a solo ser una persona que cree que realmente no vale la pena dar
nada por nadie.
Aunque sentí y recordé lo que era
ser humano también recordé que me llevo a actuar y subsistir como una simple máquina,
me he dado cuenta que simplemente nadie da lo que uno está dispuesto a dar, a expresar
lo que uno está dispuesto a expresar, a sentir lo que uno está dispuesto a
sentir… es increíble como las circunstancias nos llevan a los extremos de los
sentimientos, un día caminas entre nubes de amor y buenos sentimientos y al
otro eres el robot más frio e insensible que existe en la faz de la tierra, un día
cada detalle te llena y al otro nada te importa y todos los acontecimientos que
pasan a tu alrededor te dan igual.
Un día me preocupe por el
aburrimiento ¿y que creen? El aburrimiento me alcanzo antes de lo que yo creí
pero no a quien realmente debía alcanzar.